jueves, 13 de septiembre de 2012

Tercera menor

Antes del incidente del cuento -el cual logré resolver, todo salió bien al final-, el día de ayer había sido simplemente genial.
Había llegado bien, el día era soleado, volví al piano galante, aprendiendo Baladas y Preludios de Chopin, practicando toda la tarde piano, leyendo partituras acariciadas por el sol cálido que entraba por mi ventana.

Pero hoy es igual a los días anteriores a éste, en todo sentido.
Sólo me quedaré aquí tirado, por hoy.
No creo que sea tan malo...
¿O si?

Bueno, si lo es en parte, por el remordimiento de inutilidad, aunque como nunca hago nada estoy acostumbrado a ese constante sentimiento. Lo cual no significa que sea bueno.
patético

Oh, y mis notas resultaron ser peores de lo que esperé.
Genial.

Ah, creo que falta bastante para... lo que sea que haya estado esperando.

...

No quiero ver a nadie.

No he cambiado nada, ¿Oh si?
Dije que cambiaría... me prometí a mi mismo que cambiaría...
Pero simplemente no puedo encender el polvorín. Simplemente no siento poder hacer nada de eso.
¿Cómo voy a lograr mantener las cosas en este estado? Todo se irá abajo...
Y no creo que me vaya a importar mucho...

Espera un segundo.

Jack, idiota, sal de tu escondite.

.-¿Porqué me culpas a mi de lo que es tú problema? Yo sólo he quiero ayudarte, desde siempre.
-¿Esperas que te crea?
-Ni siquiera te crees a ti mismo, qué demostración de confianza. ¿Es así como planeas confiar en alguien mas?
-Naturalmente. Ellos son bastante mejores que yo, todos ellos.
-Debiste haber pensado en ello antes de siquiera haber intentado embarcarte en un proyecto de esta envergadura. Te dije que no ibas a poder con ello.
-No hemos perdido nada.
-Aún.
-Son sólo nubes, nada malo ni serio pasará.
-Meh.