miércoles, 11 de septiembre de 2013

Y así, sin más, el tango me absorbió.
Decrecido todo índice de mejoría, y sin más preámbulo habiendo dejado de intentar, todo parece sumirse esta vez en un bello rojo oscuro, como de terciopelo de hotel viejo. Apagando lo que sea que haya surgido en los últimos días -como sucede periódicamente-.
La verdad es que ya me acostumbré a este ciclo: es divertido.
Lo que no es divertido, sin embargo, es la ausencia de cierto catalizador para el verde.
Me sobran las palabras, me falta la variación temática.
Ah, y me sobran los adjetivos.
Y las descripciones redundantes.
Y las palabras rebuscadas.
¿La música? Ya ni sé. Ni de eso tengo seguridad. Aunque me encantaría, no se si vale la pena. Repito.
Honestamente no estoy seguro de si acaso lograré conseguir estabilidad mental de aquí a ese entonces. Repito.

Suficiente.