martes, 29 de octubre de 2013

...público será de todas formas. Al fin y al cabo ya no hay diferencia. Ya no.
Asumiré que no será mañana sino el 13, y que será pasado mañana y no el sábado. ¿No era el 7? Eso sería un problema.
Ah, es tan perforante como un violín.
Me refiero a los puñados de ironías que habré de llevar en mis bolsillos a medida que me adentre en los cenagales de concreto, en unas varias horas más. Ah, los años son endiabladamente precisos.
Agh, maldita canción. Excepto el coro, a eso no llegó.
No hace falta comentar que desde hace semanas que ya no uso freno, ¿no? Supongo que queda implícito.
La cosa es que... hace unos días, tras un análisis racional hallé varios factores que influían en las escaramuzas -y su efímero defecto-. Y es divertido saber cual fue el factor principal -era obvio-. Bueno.

Mascullar, divagar entre insultos y alto lenguaje, maldecir con profundidad y dramatismo. Divertido.
Discursos, conciertos, callejones, tardes, citas, chaquetas, vasos, lentes, bufandas... ya perdí la cuenta. Gravitar escalarmente es particular, a pesar de que sólo sea en parte.

En fin, la principal interrogante es si acaso lograría a repetirse algo tan trascendental. Lo dudo. Pero las probabilidades siempre están, ¿cierto?

¿Cierto?