sábado, 8 de noviembre de 2014

Un faro en tu mente

Cuando se ilumina una pared rugosa indirectamente, los haces de sombras que se forman se asemejan a mi mente.
Estoy dislocado, bilocado.
Durmiendo solo en el último piso de un rascacielos sin techo, que llega a las estrellas. Las sábanas son nubes y la siento con el pensamiento, y floto sobre el mundo y la oscuridad sin existir, etéreo como el vacío.
Son infinitos universos escondidos en cada segundo de mi existencia, moviéndose lentamente, alineándose para determinar mi ser. Cientos de planetas condensados en partículas infinitesimales, orbitando alrededor de un faro eterno e infinito que está hecho de prismas y estrellas. Su luz se filtra en si mismo y forma todos los colores y sombras que soy y los canaliza en forma de pensamientos graffiteados en el aire, que caen como copos de nieve sobre mi mismo y la realidad, pintándola del color de las tardes y noches que sólo están en los libros, los sueños y los recuerdos de los perdidos. Y es que ahora soy uno de ellos.

Eso es lo que eres.
Eso es lo que somos.