Es simplemente arrollador darse cuenta de la fuerza que esto tiene. Es algo que simplemente dejé yo de controlar hace ya mucho tiempo. Mis manos se me van de las manos, y mis pensamientos no vienen de mi testa, sino de otro lugar; amena tristeza que se apodera morbosamente de mi cuan telarañas de oro ardiente, quemando y marcando el lugar por donde pasan sin dejarme otra opción más que maravillarme ante el fulgor de semejante pasión inconsciente, subconsciente, incandescente y potente, que me rodea desde fuera y desde dentro y me deja sin la más mínima idea de qué hacer sino escribir, anonadado por mi mismo.
Nada más que pueda yo hacer, los macillos negros martillean sobre mis dedos sin piedad y me fuerzan a hervir mis ojos, las almenas de mi cara se llenan de enredaderas imaginarias, se anudan mis seis cuerdas y uso sordina en mis perlas, ya abandonadas a su suerte en lo profundo de mares que no han de ser invadidos de nuevo por náyade alguna.
El mero pensamiento de esa realidad me enfría por completo, me empalidece y deja gélido, de un azul indescriptiblemente eterno, lento y tan lento que no puede detenerse, que no avanza, sólo está ahí, fijo. Pero al mismo tiempo, y para esconder ese inmesurable absoluto, me mueve un momentum vertiginoso al cual es necesario alimentar cuan locomotora lo más posible. He de acelerar; lo he estado haciendo por más de lo que puedo recordar, y los resultados son nefastos. Mas, ¿Qué mejor manera de alejarse de un lugar, que yendo más rápido? Aún cuando no sepa a dónde va esto. Sólo se que estoy viajando sin moverme.
| ... |
Intenté no ser cursi.
No puedo evitarlo xd.
Esta noche, son los Études de Scriabin, a manos de Richter.