Aurelianos y Arcadios, Aurelianos y Arcadios everywhere.
¡No dejaré de escribir! Esto es demasiado como para contenerme, al cuerno con lo políticamente correcto.
Avanzo a ritmo de tango frenético y no sé a dónde.
Me pregunto cómo irán a avanzar las cosas al largo plazo...
-Nota: subir los manuscritos que tengo tirados por ahí, aunque sea por fotos.
Calmando las cosas un poco, debo decir que, personalmente y a pesar del oportuno diagnóstico objetivo, creo que ésta no es para nada una linda pasada. Ayer comenzó la primavera, y las hojas salen curiosas.
Peeeeeero yo sigo muriendo. Equisde.
Ni una legión de cuerdas puede salvarme. De hecho me hunden más en un círculo de quintas eolio, me arrastran a las profundidades del tiempo ignoto y retorcido. ¿Por qué mierda me gusta esto?
"Se jura la raja porque escribe cosas oscuras."
Es sin duda triste darse cuenta de lo absurdo que me he vuelto, confundiendo sabiduría con melancolía, como cuantos otros hayan hecho antes de mi.
Pero simplemente no puedo evitar preferir Stradivarius antes que Fender.
Curiosamente, el ritmo es el mismo: de Habanera. La cadencia equivalente, si bien con una que otra alteración.
Es que nosotros estamos alterados hasta el pulgar. Aumentado o disminuido. Como sea.
Un poco más optimista, debo decir que se extraña. De sobremanera. Irreemplazable, simplemente irreemplazable. Decir lo contrario sería una puta mentira.
Una puta y descarada mentira, con pasión y desquite grito que nada he de hacer sino esperar y rogar a que el retorcido destino -de existir éste- decida no partirme en aún más pedazos. Hago esto de rodillas, casi religioso, porque tan incierta es la dirección de este callejón que que ya no puedo ajustarme más la chaqueta. Aunque pareciera que por mucho que lo intentase, no puedo forzar los hierros. Siguen carcomiendo la quilla incesantemente lentos intrusos. Y duele notarlo a diario. Y la tripulación no sabe qué hacer, estamos perdidos.
Es estremecedor darse cuenta de lo poderoso que ha sido el desarrollo de los hechos. Ahora es evidente.
Pero dejando esas epifanías de lado, lamento informarte, yo mismo, que la cofa espera. Tristemente, con botas, se ha de seguir. E idealmente sin hablar. Por imposible que parezca.
Ya aparecerá un nuevo atajo para volver al único bosque de luna que jamás ha existido.
Así que vista en alto.