Sólo hacen falta dos cosas: una premisa y una razón. Un leitmotif y un motivo. Una oportunidad y una coartada. El resto pasa por arte de magia.
Así es como funcionan los del romántico tardío, con todas sus implicancias doctrinales.
De manera que sólo queda esperar a que los dioses se paleteen con un poco de viento, que el velamen está más tieso que difunto.
Eh.
Juro que subiré la calidad de las entradas en algún momento, lo juro (?)