domingo, 5 de mayo de 2013

¿Alguien podría decirme desde cuándo diantres me interesan tanto las matemáticas?
Hace un rato aprendí cómo calcular la determinante de una matriz de orden 3 sólo para sacar más fácilmente el producto cruz de dos vectores cartesianos... escuchando Das Musikalisches Opfer de J.S. Bach.
No tienen idea de lo inteligente que me sentí.
Pero aún así debo subir mi promedio.
En fin, no es de temas reales de los que quiero hablar aquí. Es éste mi plano imaginario.
...

Moverme del barroco al impresionista en minutos, sumado a la lectura de viejas entradas de este mismo sitio hicieron que mi sinapsis me remontara nostálgicamente a incontables tardes suspendidas...
Y me recuerdan a la incertidumbre que cada noche antes de dormir sentía; que me mantenía con los ojos abiertos ante la oscuridad agitada y brillante, esas mariposas en mi estómago que se agitaban sin parar, esa anticipación en mi pecho, esos pensamientos acelerando exponencialmente en mi cabeza, proyectando fantásticas imágenes de ella y yo...  y tardes soñolientas y cálidas... edificios lejanos... castillos en el aire...
Supieran ustedes cuánto ansiaba estar con ella.
Y sigo ansiándolo.
Cada noche, a medida que el frío se apoderaba de los árboles, el calor se apoderaba de mi mente: cada una de sus palabras era interpretada como una esperanza, un paso más hacia algo que sólo había experimentado fugazmente antes, con ella misma.
Hasta el día de hoy suspiro ansioso dándome cuenta de mi realidad: de cómo ocho meses han pasado desde esa helada noche... mi cabello se pone de punta y los escalofríos me recorren completo al evocar aquellas imágenes y sensaciones etéreas. Las experiencias que he tenido a su lado palpitan dentro de mi, queriendo ser repetidas.
Es casi supersticiosa esta devoción que me inspira.
Como si yo fuese un pagano y ella la Luna.

Pero estos pensamientos son demasiado densos... la cosa es mucho más simple que eso.
Yo la amo.

La amo.